Ficha técnica del Opel Frontera (1991)
📋 General
| Marca | Opel |
|---|---|
| Fabricante | Opel |
| Producción | 1991-2007 |
| Fábricas | Rüsselsheim |
| Carrocería | SUV de 3 o 5 puertas |
| Configuración | Motor delantero longitudinal, tracción en las cuatro ruedas |
📐 Dimensiones
| Peso | 1784 kg |
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| También llamado | Vauxhall Frontera |
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Historia del Opel Frontera (1991)
El Opel Frontera fue el primer todoterreno tipo SUV que fabricó Opel. Llegó en 1991 con un planteamiento clásico de 4×4: chasis de largueros y carrocería atornillada, con la posibilidad de circular con tracción trasera en asfalto o con las cuatro ruedas motrices para el campo y superficies con poca adherencia. Su origen está en el Frontera o Campo que General Motors comercializaba con otros nombres, adaptado después a los gustos europeos, sobre todo en lo referente a los motores.
Hoy el Frontera interesa a quien busca un 4×4 de carácter robusto y sencillo, sin excesiva electrónica, y a quien disfruta de los coches de los años 90. También es una opción para quien quiere un todoterreno asequible para uso familiar y escapadas por caminos, siempre con la expectativa de un comportamiento en carretera más propio de su época que de un SUV actual.
Datos clave del Opel Frontera
| Dato | Valor |
|---|---|
| Fabricante | Opel (General Motors) |
| Años de fabricación | 1991-2007 (según nuestra base de datos) |
| Tipo de carrocería | Todoterreno de 3 o 5 puertas |
| Configuración | Motor delantero longitudinal, tracción a las cuatro ruedas |
| Cambio | Manual de cinco velocidades con reductora |
| Largo x ancho x alto | 4.480 x 1.728 x 1.645 mm (versión larga de cinco puertas) |
| Distancia entre ejes | 2.760 mm |
| Peso en vacío | 1.784 kg |
| Altura libre al suelo | 18,5 cm |
| Denominación en otros mercados | Vauxhall Frontera |
Motores y prestaciones
Desde el lanzamiento hubo motores de gasolina de 2.0 y 2.4 litros, este último en la versión de cuatro puertas, y un diésel de 2.3 litros disponible solo en la carrocería larga. Para la mayoría de compradores de hoy, el diésel es la opción con más sentido: es el motor que mejor encaja con un uso de campo y carretera sin prisas.
El 2.3 turbodiésel rendía unos 100 CV y ofrecía un par notable a bajo régimen, ideal para remolcar o avanzar despacio por terrenos complicados. Su punto débil es la aceleración: tarda bastante en pasar de 0 a 100 km/h y las recuperaciones en adelantamientos son limitadas. Su gran virtud es la sencillez mecánica, con poca electrónica y una fiabilidad muy valorada.
Tras el restyling, el diésel de 2.5 litros (VM, con inyección por precámaras) elevó la potencia hasta unos 115 CV. Mejora claramente las prestaciones y la respuesta en carretera, aunque conviene vigilar su sistema de refrigeración y engrase, ya que un mantenimiento descuidado puede acabar en averías.
Medidas y espacio
Con unos 4,48 metros de largo en la versión de cinco puertas, el Frontera es un todoterreno de tamaño medio que se maneja bien en ciudad siempre que no se busque aparcar en plazas justas. Su anchura de 1,73 metros y su altura de 1,65 metros dan una silueta cuadrada, con buena visibilidad para la época.
El interior resulta amplio para un uso familiar, con espacio suficiente para cinco ocupantes. El maletero, en cambio, se ve condicionado por la rueda de repuesto: en las primeras series iba anclada a un soporte exterior voluminoso y pesado que debía apartarse antes de abrir el portón. En la segunda etapa de la primera generación, la rueda pasó a ir atornillada al portón y este se abrió lateralmente, lo que cambió el uso diario del maletero.
Generaciones y versiones
Frontera A (1991-finales de los 90)
La primera serie tenía suspensión delantera independiente por barras de torsión y trasera de eje rígido con ballestas. Hacia 1995 recibió un cambio importante: nueva suspensión, nueva cabina y airbags. Es la versión más clásica y la que más fácilmente encontrarás como coche de colección o de aventura.
Versiones posteriores de la primera generación
Las últimas unidades de esta etapa, próximas a 1997, estrenaron un salpicadero más redondeado y modernizado, y los altavoces pasaron de la bandeja del tablero a las puertas delanteras. Si buscas un Frontera de esta etapa, merece la pena comprobar qué motor y qué equipamiento lleva, porque cambian bastante la experiencia de conducción.
Frontera B (desde 1998)
La segunda generación cambió de planteamiento y se apoyó en la plataforma del Isuzu Rodeo, con una carrocería y un interior más modernos. Si te interesa un Frontera más cómodo para el día a día, esta es la referencia a valorar, aunque conviene revisar bien el estado de cada unidad por su antigüedad.
Rivales
En los años 90 el Frontera competía con todoterrenos compactos y medios que buscaban equilibrio entre uso urbano y campo. Estos son algunos de los que puedes comparar:
- Suzuki Vitara: más pequeño y ligero, con mejor agilidad en ciudad, pero menos espacio interior y menos potencia en sus diésel.
- General Motors Isuzu Rodeo: hermano de plataforma de la segunda generación del Frontera, con un planteamiento muy similar pero con otra imagen de marca.
- Mazda Tribute: de la misma época de SUV medios, con más refinamiento en carretera y una filosofía más de crossover.
- Land Rover Freelander: más sofisticado y mejor en asfalto, aunque con costes de mantenimiento más altos y menos sencillez mecánica.
- Subaru Forester: un SUV de la siguiente generación, con tracción integral permanente y un enfoque más moderno en confort y seguridad.
Qué revisar si lo compras
Como todo coche de los años 90, el estado de la carrocería es lo primero que hay que comprobar. Revisa los bajos, los largueros, los pasos de rueda y las zonas donde se acumula barro y humedad, ya que el óxido puede ser muy caro de reparar en un chasis de largueros.
- Historial de mantenimiento, especialmente del sistema de refrigeración y el engrase en el diésel de 2.5 litros.
- Estado del motor diésel: humo al arrancar o al acelerar, fugas de aceite y ruidos en frío.
- Funcionamiento del sistema 4×4: que cambie bien entre tracción trasera y las cuatro ruedas, y que la reductora engrane sin ruidos.
- Suspensión y dirección: holguras en rótulas, silentblocks y, en el eje trasero, el estado de las ballestas.
- Documentación completa, kilometraje coherente con su estado y, si es posible, facturas de las revisiones.
- Si el coche tiene más de 30 años, consulta cómo tramitar la ITV de histórico y si el modelo tiene club de propietarios con piezas disponibles.
Lo mejor y lo peor
- Lo mejor: sistema 4×4 de carácter y reductora real, bastidor robusto, mecánica sencilla y amplio espacio interior para su tamaño.
- Lo peor: prestaciones discretas con el diésel de 2.3 litros, un diseño interior que ya se veía anticuado en su día, maletero condicionado por la rueda de repuesto y un comportamiento en carretera poco refinado.
¿Y si lo traes de Alemania?
Alemania tiene el mayor mercado de segunda mano de Europa, con más unidades y más versiones donde elegir, algo útil si buscas un Frontera en buen estado y con historial claro. Puedes consultar cómo funciona el proceso en nuestra guía para importar un coche de Alemania.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto mide el Opel Frontera?
La versión larga de cinco puertas mide unos 4.480 mm de largo, 1.728 mm de ancho y 1.645 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.760 mm.
¿Qué motor llevaba?
Hubo gasolinas de 2.0 y 2.4 litros y diésel de 2.3 litros, que rendía unos 100 CV. Más tarde llegó el diésel de 2.5 litros, de unos 115 CV.
¿Cuántas plazas tiene?
La versión de cinco puertas ofrece cinco plazas, con espacio suficiente para un uso familiar.
¿Es buena compra de segunda mano?
Puede serlo si encuentras una unidad bien cuidada, con historial de mantenimiento y sin óxido estructural. Es un 4×4 sencillo y robusto, pero hay que tener en cuenta su antigüedad y su comportamiento de época.
Texto basado en el artículo Opel_Frontera de Wikipedia, publicado bajo licencia CC BY-SA 4.0. Foto principal: Rudolf Stricker · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons.




